Esa es una diferencia conceptual que para los esotéricos es esencial. Un trip es el que te dás con una borrachera, un porro de monte o con un lineazo de coca, quien quita para gente un poco más aventurera unos honguitos o LSD... sigue siendo un trip no un journey. Un journey se diferencia porque es sanador porque aprendés quién sos y porque te acordás de todo, porque lográs percatarte de cada una de las experencias. Cuando te emborrachás es típico el borre de cassette y pedo no estás del todo ahi...
El punto es que este comienzo de año no ha sido para nada particular, ha sido un viaje tipo journey no trip. Espero recordarme y practicar todo lo aprendido en estos días que están por venir. Este año tengo mucho que hacer y mucho que cambiar. Según el horóscopo del 31 de diciembre, publicado en un diario de lo más amarillista y basura, mi palabra de este año es evolución. Según el calendario maya soy una serpiente y según las cartas del lunes iba a recibir apoyo de mi familia cuando lo necesitara. Puede ser que todo esto le parezca re fumado y re loco a la mayoria de gente, de hecho creo que yo soy de lo más resistente a este tipo de predeterminación, sobretodo porque puede verse como uno de los ejemplos más grandes de anulación del ser humano como responsable de su destino. Puede ser no creer en la libertad y la energía que tenemos para hacer que las cosas cambien. Sin embargo, prefiero no verlo así sino más bien entender que es una nueva forma de comunicarse entre humanos.
Eso significó mi primer ritual maya o ceremonia... la verdad adjetivizarla como maya me parece un poco insultante a esa cultura ancestral de la cual se muy poco, yo la llamaría un ritual marisabelezco: dulce, colorido, sensible y armonioso (hahaha) Entre inciensos, copal, candelas de colores, azúcar y mujeres especiales en mi vida me recordé las metas que tengo este año. Metas que en muchos casos se refieren a aspectos que tengo que mejorar como persona y que no se me pueden olvidar porque la perfectibilidad (no perfección) es de esas cualidades que nos diferencian de los animales y de los humanos... y nos convierten en personas.
Gracias a mis amigas que estuvieron en esa ceromonia por dejarme abrir en ese momento un espacio que normalmente no expreso de esa manera. Yo soy de la opinión que el mejor ritual es cada día hacer a los demás sentirse amados y cuidados, de hecho eso es lo que recibo todos los días por conocidos y desconocidos y por eso creo que es el mejor regalo para dar y recibir. Pero este ritual fue para mi un regalo porque tenía mucho tiempo de no llorar largo y tendido, sin razón específica sino como respuesta a una energia que me entró a liberar muchos demonios.
Ese ritual terminó en un cerrito que nunca pensé que iba a poder amar como lo amé y compartí con un amor que fue como una estrella, que tardó mucho en morir en mi corazón y que ayer después de mucho tiempo logré liberar.
San Marcos era mio, luego lo compartí y como todo en esa relación no logré separa lo tuyo, lo mio y lo nuestro. Se volvió una simbiosis enferma que me dejó sin nada. Tenía tres años de no ir porque ese era el lugar dónde se consumó esa relación, en esas rocas me sentí la mujer más feliz del mundo, ayer que medité hasta quemarme la piel frente a ese lago majestual y después de unas lágrimas me di cuenta que hoy por hoy soy igual o más feliz.
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