lunes, 6 de diciembre de 2010

un brillante

Siempre que me decís que me tenés que contar algo, pienso que me vas a decir que ya te casás. Esas fueron literalmente mis palabras después de almorzar con mi mejor amigo del colegio y de la vida. Quién iba a pensar que esa tarde de cielo azul me ibas a dar la noticia que ahora sí te ibas a casar.
Que lindo experimentar el otro lado, de hecho nunca he vivido la felicidad de que alguna de mis amigas se case pero digamos que es una ilusión propia de las mujeres. Mis amigos se jactan de que nunca se van a casar, lo cual fortalece el paradigma de que los hombre ninguno se quiere casar. Pero vos no, vos te querés casar porque ella es la mujer de tu vida. Y es la mujer de tu vida no porque sea la más guapa, la más interesante o la más educada es la mujer de tu vida porque tu decidiste que asi lo fuera. Desde el principio, cuando eramos unos niños de colegio, ella era la novia que tú querías. Con los años muchos pensamos que ibas a cambiar de opinión porque esas relaciones de años nunca llevan a nada, pero no fue tu caso. Has madurado y hecho los cimientos de tu vida futura a su lado.
El brillante que guardás en tu mesa de noche para mi es el reflejo de lo que sos y de lo que estoy segura va a ser tu vida. Una piedra grande, más grande y brillante que el resto, una rareza en estos tiempos. Ser amiga de un hombre enamorado es la cosa más esperamzadora que hay, sin duda.
Espero que este no sea el final feliz de nuestra amistad. Pero si lo es porque ya estarás en otras ligas que bueno dejarte ir como un hombre enamorado, uno asi quiero yo.

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