miércoles, 8 de diciembre de 2010

bon appetit

Las relaciones netamente sexuales tienen sus pros y sus contras, y es que si uno de los dos llega a dar un paso más que el otro el balance se pierde. Mantenerlo puede ser un poco complicado, pero perderlo sería como quitarle el brillo de los ojos a un niño al abrir sus regalos.

La última vez que nos vimos fue una noche llena de pasión. Un "Te invito a cenar" fue suficiente para saber que iba a gozar de los mejores manjares humanos que he probado. En encuentros anteriores me dió una probadita de cosas que no había probado pero que estaban al dente. Pero esa noche entre juegos, palabras y masajes me llevó más allá de lo que me pude imaginar. Moviéndonos al ritmo de la música viajamos a un espacio en el cual complacer y ser complacido son las únicas reglas.

Y es que cuando el placer es el objetivo de dos seres insaciables las cosas no pueden salir mal y hay que disfrutar.

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