viernes, 20 de agosto de 2010

un sorbito

Hoy que vine en la noche a la casa, me estaban esperando una computadora, un largo trabajo, un par de cigarros y una jarrilla de café, pero tú ya no estabas. Hoy en la noche ya no pudimos platicar hasta la madrugada entre somnolientas historias de amores y planes a futuro. Hoy en la noche todo lo que quería se me fue en un avión.
No me diste tiempo para cansarme de ti, para odiar el hecho de que mojas el baño, salis del lado incorrecto de la ducha, que te levantas tarde y me haces aguantar hambre, que me da envidia el cuerpazo que tenes, que no sepas como reaccionar porque tenes mejor promedio que yo y una vida emocional más estable, que sos la consentida de la muty, que me da envidia ver que ya sos un adulto y que yo sigo en las nubes de la adolecencia entre amores platónicos y sueños frustrados.

No me diste suficiente solo un sorbito de ti.

Creo que el mejor regalo que se le puede dar a un hijo, son sus hermanos. Qué difícil es mantener la relación de lejos, pero al mismo tiempo se que si no te hubieras ido no serías ese solito que sos ahora. Ya perdí el miedo de no volver a vivir en la misma ciudad contigo, ya lo acepte y ahora me puedo disfrutar los sorbitos dulces, cortitos e intensos. Te quiero hermanita linda.

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